Me apetecía mucho descubrir esta playa de Sagres porque no es nada turística, de hecho para llegar no tiene ni carretera de asfalto, fue un poco complicado el acceso pero mereció la pena…tan sólo había un pequeño grupo de surfistas, mi Nara y yo….el día amaneció nublado y pensé que no iba a poder pintar pero poco a poco empezó a verse esta roca rojiza que me enamoró, empezó aparecer con fuerza y me acerqué a pintarla, para mi sorpresa empezó a llover un poco y a subir la marea, me tuve que cambiar de lugar varias veces, la nubes empezaron a luchar con los rayos de luz y fue el momento de tomar la decisión de cómo seguir construyendo el apunte, momentos de indecisión y disfrute ante semejante roca roja…un gran día.